sábado, 29 de noviembre de 2008

Mary Félix

. En una ocasión que fuimos a merendar al campo, recogió un puñado de flores y me las ofreció
- Eres una tía fantástica, te amo
Mary Félix expresaba de esa forma sus sentimientos sinceros hacía mí, no era nada sexual sólo amistad
Lo malo es que ella nos introdujo en el mundo de las drogas duras.
Era todo muy subrealista, pero es que en realidad, todos nosotros éramos bastante subrealistas, vivíamos en un mundo imaginario a causa de la droga y nos parecía todo perfecto y divertido pero la verdad era que ¡no nos enterábamos de nada!, estábamos siempre colgados.
Y así empezamos a ir al Pueblo de Vallecas.
Allí conocimos a toda la vasca de Mary Félix y nos hicimos muy amigos, especialmente de Maribel y Alex, el Pepsi (que en un “viaje” mal llevado, se tiró por el balcón de su casa y se mató) y los demás que venían a casa con frecuencia o íbamos nosotros a las de ellos.
En casa de Maribel vimos por primera vez cómo se peleaba con Alex por la droga. Por el momento eso era impensable para Vicente y para mí, compartíamos todo a partes iguales pero cuando estuvimos realmente enganchados la cosa cambió y nos hicimos mucho más egoístas y ansiosos con la droga.
En sus visitas a casa conocieron a Adolfo y Javi (otro de los siete hermanos de Vicente).

Un día que nos habíamos fumado un chino de un “caballo” que nos dieron a probar, y estábamos paseando por La Castellana, nos encontramos con Tito (un amigo del barrio de toda la vida)
- ¡Hostias!... ¿dónde vais? No veas si hace tiempo que no sabemos nada de vosotros
- ya ves, paseando ¿y tú?
- vengo de currar. Oye, os veo muy pedos ¿os habéis metido algo?
- pues… ¡anda que tú!, no puedes ni hablar
- pero yo no sabía que os poníais
- ni nosotros que te ponías tú
- oye… se me está ocurriendo que podemos pasar por la oficina que allí tengo de todo guardado…
- debuten ¿dónde es?
- En Cuatro Caminos, al lado del cuartel de la guardia civil
Nadie en el barrio sabía nada de nuestras incursiones en el mundo “acojonante” de las drogas duras, (digo acojonante por lo horrible que en realidad resulta estar enganchado)
Mañana más. Besitos a todos/as.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Mi vida anterior

Ahora estoy viva
Al principio, yo trabajaba de secretaria del Director de una empresa muy conocida y Vicente lo hacía de dependiente en una tienda de electrodomésticos, recuerdo que mis compañeros le llamaban “el neveras”.
En esa época yo era muy joven y estaba “bastante bien” por lo que todos los compañeros estaban encantados conmigo, lógicamente, no así las chicas. Mi jefe me llevaba a sus viajes de negocios a Soría (donde estaban instalando una fábrica)
Después Vicente empezó a trabajar con mi hermano en una filial de telefónica, vendiendo publicidad para las páginas amarillas. Supongo que fue cuando empezó a desmadrarse y, mientras yo me quedaba en casa cuidando de nuestra hija, él se iba a cenar con sus compañeros y de juerga a las discotecas , juergas bastante sanas porque, en realidad a Vicente nunca le interesaron las mujeres, me amaba muchísimo, aunque le encantaba coquetear con ellas y dárselas de “ligón”.
Fue por entonces cuando empezamos con la droga de la manera más tonta.Nos fuimos de vacaciones a un camping con una pareja de amigos, Vicente y Rosi, su inseparable Eugenio “el Zeta” y nuestra hijita. Me acuerdo que el primer día la niña tenía fiebre y estuvo llorando toda la noche, así que, lógicamente, me tocó acunarla todo el tiempo para que no llorase, y eso a pesar del pedo que llevábamos todos (por esa época solo nos metíamos pastillas y, por supuesto, fumábamos porros. La verdad es que pasamos unos días muy divertidos.
Uno de los días, por la mañana, entró en nuestra tienda una preciosa chica que llevaba en las manos una pamela llena de flores y empezó a darnos una a casa uno. Era Mary Félix que se convirtió por un par de años en mi mejor amiga.
Mañana más. Besos a todos/as.

Mi vida anterior

Al principio, yo trabajaba de secretaria del Director de una empresa muy conocida y Vicente lo hacía de dependiente en una tienda de electrodomésticos, recuerdo que mis compañeros le llamaban “el neveras”.
En esa época yo era muy joven y estaba “bastante bien” por lo que todos los compañeros estaban encantados conmigo, lógicamente, no así las chicas. Mi jefe me llevaba a sus viajes de negocios a Soría (donde estaban instalando una fábrica).
Después Vicente empezó a trabajar con mi hermano en una filial de telefónica, vendiendo publicidad para las páginas amarillas. Supongo que fue cuando empezó a desmadrarse y, mientras yo me quedaba en casa cuidando de nuestra hija, él se iba a cenar con sus compañeros y de juerga a las discotecas , juergas bastante sanas porque, en realidad a Vicente nunca le interesaron las mujeres, me amaba muchísimo, aunque le encantaba coquetear con ellas y dárselas de “ligón”.

Fue por entonces cuando empezamos con la droga de la manera más tonta.Nos fuimos de vacaciones a un camping con una pareja de amigos, Vicente y Rosi, su inseparable Eugenio “el Zeta” y nuestra hijita. Me acuerdo que el primer día la niña tenía fiebre y estuvo llorando toda la noche, así que, lógicamente, me tocó acunarla todo el tiempo para que no llorase, y eso a pesar del pedo que llevábamos todos (por esa época solo nos metíamos pastillas y, por supuesto, fumábamos porros. La verdad es que pasamos unos días muy divertidos .Uno de los días, por la mañana, entró en nuestra tienda una preciosa chica que llevaba en las manos una pamela llena de flores y empezó a darnos una a casa uno. Era Mary Félix que se convirtió por un par de años en mi mejor amiga.
Mañana más. Besos a todos/as.

jueves, 27 de noviembre de 2008

La vida sigue


Pero cuando estás presa las cosas ocurren inesperadamente y a Rosa se la llevaron de cunda a Carabanchel. Lo pasé mal pero tenía a Fina que aunque estaba en otro módulo me mandaba “pilas” (notas enrolladas en una pila que se lanzaban por encima del muro y caían al otro patio) que siempre te entregaba alguna compañera que la recogía del suelo y así nos comunicábamos. Usábamos el mismo sistema para tirarnos papelinas de droga, aunque en ese caso estábamos al loro esperando.

Fina se marchó al Hospital pero eso ya os lo había contado aunque a des-tiempo.

Ocurrieron varios encuentros y desencuentros, me mandaron a Carabanchel donde ví a Rosa y una funcionaria se enrollaba y nos sacaba al patio juntas.

Me haabían pasado al módulo azul.

Me habían llevado para hacer un curso de “peluquera” que no superé y me devolvieron a Brieva. Allí empecé a moverme con otra gente que tenía más posibilidades de tener droga o dinero para ella, conocí a las hermanas Benito y me enrollé con la pequeña, Pilar. Estuvimos viviendo juntas pero al final una serie de acontecimientos inesperados nos obligaron a enfrentarnos y terminamos cada una por un lado.

Por entonces yo paraba mucho con Marisol y Juani. Marisol era la encargada de la limpieza, vivían juntas en la misma celda y estaban enrolladas pero Marisol lo negaba y me decía que si alguna vez era así yo sería la primera en saberlo.

En “el talego” el hecho de que dos personas del mismo sexo estuvieran juntas era de lo más normal del mundo, era nuestra vida, nuestras vecinas, era como la vida en libertad en la calle pero reducido al ámbito de unos muros y solamente con mujeres.

Tengo que decir que la primera vez que tuve un vise à vise en el módulo azul, Marisol se sentó en la mesa conmigo y me exigió que le diera la mitad de la droga que me había traído Vicente, me enfrenté a ella y le dije que lo que yo tenía era para mí y para quién yo quisiera. Fué desde entonces que nos hicimos amigas ya que nadie se había atrevido a enfrentarse a ella y por eso me gané su respeto.

En el talego es muy importante que la gente te respete, impera la ley del más fuerte y lógicamente los enfrentamientos y peleas (especialmente por temas de droga) estaban a la órden del día.

Mañana os sigo ccontando. Besitos a todos/as.


miércoles, 26 de noviembre de 2008

Conociendo a Rosa

Todas las celdas formaban una especie de ángulo recto alrededor del patio y, lógicamente debido a nuestro primer grado, las celdas eran individuales.
Cuando bajaba al patio y puesto que aún no conocía a nadie, me sentaba en una esquina observando a la gente ir y venir charlando.
Hablaba con otra presa que estaba en su ventana pues tenía la primera fase del primer grado y bajábamos al patio en horas diferentes, se llamaba Rosa y durante mucho tiempo fuimos inseparables hasta el punto de que cuando la pasaron a la 2ª fase que era en la que estaba yo, las funcionarias nos llamaban Rosas para decirnos cualquier cosa.
Como es de suponer desde que la pasaron a mi fase nos gustamos y a los pocos días nos habíamos enrollado. Lo hacíamos todo juntas, comer, pasear, ir al gimnasio de la prisión, al cine, etc.
Cuando teníamos vise à vise lo hacíamos juntas y cuando salíamos a comunicar con nuestras respectivas familias también íbamos juntas así que le presenté a mis hijos sin ocultarles lo que había entre nosotras.
Rosa era maravillosa, la pareja ideal, jamás pensé que podría enamorarme de esa forma de otra mujer.
Mañana más. Besitos a todos/as

martes, 25 de noviembre de 2008

Puerto de Santa María

Pero lo que yo no sabía era que debía pasar por varias prisiones. A la primera que me llevaron fue al Puerto de Santa María.
Allí había poca gente. Venía también conmigo una chica gallega que se llamaba Fina, era más bien bajita pero tenía un cuerpo musculoso y atlético, muy simpática y no se cortaba un pelo a la hora de expresar su opinión. Desde el primer momento me calló bien. Nos hicimos muy amigas y paseábamos juntas por el patio charlando de todo. Resultó que ella también tenía una hijita enferma igual que mi Jandrito, así que teníamos algunas cosas en común aparte de la adicción a las drogas.
Me hacía gracia que por las mañanas siempre había alguien que decía “buenos días mujeres”.
Estuvimos como dos semanas, y de allí nos llevaron de cunda en furgones conducidos y custodiados por picoletos, a Sevilla II. La prisión de Sevilla era más grande y por tanto más ruidosa y con gente de otra clase, “más delincuente”.
A Fina la habían separado de mí porque ella tenía el primer grado y al parecer no les habían comunicado que yo también iba con ese mismo “distintivo”.
De Sevilla nos llevaron rápido a Brieva. Ibamos en grandes furgones con cabinas individuales en las que nos cerraban y de vez en cuando paraban y nos dejaban bajar a estirar las piernas pero sin quitarnos la vista de encima.Cuando llegamos al departamento de “ingresos” a Fina la mandaron al módulo amarillo y a mí al verde. En Brieva todas las “internas” (las presas) tenían el primer grado pero había 3 módulos: el azul para las que estaban en “estudio” para poder pasar a segundo grado, el verde para las de primer grado normal y el amarillo para las “peores” o las que estaban sancionadas: en el módulo verde había primera fase y segunda fase.
Mañana os empezaré a contar mi andadura por Brieva que duró cuatro años, dos meses y un día.
Besitos a todos/as

lunes, 24 de noviembre de 2008

Tenerife II

El traslado a Tenerife lo hicimos por barco, yo iba en el camarote con los picoletos y los 3 hombres iban en celdas individuales muy pequeñajas, parecían cabinas telefónicas. los picoletos y yo comíamos en el restaurante del barco y luego les llevábamos un bocadillo a los homres.
Cuando llegamos me pareció una prisión muy moderna y bonita, parecía una urbanización de chalets, siendo los chalets los módulos-vivienda de los internos e internas.
Por dentro también era muy bonita con celdas individuales con el baño eestilo a los de los aviones, todo de acero inoxidable y con estanterías de ladrillo rojo para ña ropa.
Conseguí ver a Meli aunque siempre estaba con su amiga que no la dejaba sola ni un momento.
La vida seguía como siempre hasta un día que oí que gritaban Meli, Meli, pero Meli no podía contestar, se había cortado la yugular con una cuchilla fabricada por ella misma.
No me dejaron acompañarla al hospital pero cuando regresó me dejaron en su celda para que la cuidase.
Las funcionarias seguían descontentas conmigo y puesto que estaba en primer grado decidieron trasladarme a la prisión de alts seguridad de Brieva (Ávila).
El viaje fue muy interesante pero ya os contaré mañana todas las prisiones que visitamos y cómo conocí a la que se convirtió en mi mejor amiga Fina.
Perdonadme pero me duele muchísimo la espalda, ya sabéis que estoy recién operada.
Un beso a todos/as.