jueves, 13 de noviembre de 2008

El Primer grado

Yo era muy rebelde, las funcionarias empezaban a estar hartas de mí y me metieron el primer grado, eso significa que tenía que estar encerrada sola en el módulo de aislamiento y salir al patio solo una hora al día cuando las demás "internas" estaban cerradas, en la hora de la siesta después de comer.
Al principio lo pasé muy mal, lo peor era la soledad, el no tener a nadie con quién hablar, pero a los pocos días te acostumbras y, al final. me faltaba tiempo para hacer todo lo que hacía antes de que apagasen las luces por las noches. Además mis compañeras venían y hablaban conmigo a través de la puerta, a pesar de que estaba prohibido y si las pillaban les ponían un "parte" (sanción). Allí fué donde empecé a escribir "Almas Azules"y todos los días les pasaba a mis amigas por debajo de la puerta las hojas que iba terminando. Les encantaba y me metían prisa para que escribiese más.
Cuando salía al patio me dejaban en un rincón que ya habíamos acordado, una bolsa con tabaco, bollos y alguna notita contándome cosas, así me enteré de que a Meli se la habían llevado "de cunda" (traslado) a la Prisión de Tenerife II.
Al poco tiempo una funcionaria me informó de que preparara mis cosas que me mandaban a Tenerife. Por un lado me puse triste por dejar a las compañeras con las que había compartido tantas cosas, pero por otro lado me puse super contenta de pensar que vería a Meli.
Mañana más.
Un beso a todos/as.

1 comentario:

rosscanaria dijo...

Fué muy difícil pasar tanto tiempo encerrada y sola, llega un momento que te fundes con las paredes y notas cómo las arañas te pasean por encima sin notar siquiera que eres un ser vivo.